Prácticas vs violencia de género: ¿Positivas para las empresas?
Quizá creas que hablar de violencia de género es referirse a un fenómeno que sucede en algún lugar lejano en el que los hombres golpean a las mujeres y que esto sucede con cada vez menos frecuencia. No obstante, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hasta un 70% de las mujeres en el mundo han sido víctimas de violencia, o lo será alguna vez en su vida.
Estas cifras no solo contemplan las agresiones domésticas, también a miles de mujeres y niñas que han sufrido mutilación genital, han caído en las redes de trata de personas o son víctimas de la explotación infantil.
No, la violencia contra la mujer no se detiene ahí. Está también cerca de ti, la vives todos los días y es probable que rara vez te des cuenta de ello, porque puede ser un enemigo tan silencioso o escandaloso como el mundo quiera. Se manifiesta en las casas, pero también en las calles, escuelas y oficinas. Algunas de estas manifestaciones están tan arraigadas en nuestra cultura que se han vuelto sumamente difíciles de identificar, por lo que antes de buscar erradicar este problema, será necesario un importante cambio de paradigma.
Cómo se manifiesta en las empresas
En 2014, México cayó hasta el puesto 80 en materia de equidad de género gracias a la reducción de la representación de la mujer en la vida política; y el mundo corporativo no es diferente. A pesar de los múltiples esfuerzos que recientemente han dado como resultado un incremento significativo en la participación política de la mujer, todavía hay mucho camino por recorrer.
Apenas el 38% de la población económicamente activa esta conformado por mujeres que ganan en promedio 12% menos que sus colegas masculinos, en el caso de las profesiones industriales la brecha llega incluso al 37%. Sólo el 2.5% de las mujeres mexicanas son empleadoras y el 44.7% ni siquiera cuenta con servicios de salud.
Tan sólo el 6.2% de los puestos dentro de los consejos directivos están ocupados por mujeres, ninguna es presidenta; y sólo el 4% de las compañías a nivel mundial son dirigidas por ellas.
Si miramos todos estos datos en conjunto, la realidad es que la violencia de género no se encuentra únicamente entre las parejas a nivel físico o psicológico; se trata de un problema cultural que invade todo nuestro entorno y se refleja también dentro de las organizaciones.
Problemas como el acoso laboral, la brecha salarial y la falta de políticas corporativas que les permitan equilibrar su vida profesional con su desarrollo personal son problemas que las mujeres enfrentan cotidianamente como parte de un sistema de violencia que las obliga a sentir culpa, ya sea por dedicarse de lleno a su carrera, o por dar la espalda al feminismo radical y enfocarse en la maternidad. El derecho a elegir parece haberle sido negado al género y es necesario que individuos, empresas e instituciones se esfuercen en conjunto para eliminar este tipo de violencia.
Por qué combatirla es positivo para las empresas
La violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos, una pandemia de salud pública y un grave obstáculo para el desarrollo sostenible. […] Sale muy cara a las familias, las comunidades y las economías. […] El mundo no se puede permitir pagar ese precio. – Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU
Según estudios de Ernest & Young las compañías con plantillas más diversas pueden ser más rentables que la media de sus industrias.
Lo que sucede es que esta comprobado que las mujeres ofrecen una visión holística a sus compañías, esto quiere decir que piensan más a largo plazo y orientan su liderazgo hacía las tutorías en lugar de enfocarse en el control como tradicionalmente lo haría un hombre.
Además, las mujeres tienen una tendencia natural a ser mucho más empáticas, por lo que en el liderazgo suelen preocuparse por el bienestar de su equipo y se enfocan en ganar su confianza, lo que se vuelve cada vez más importante en el mundo corporativo.
Claro que esto no quiere decir que las empresas deban sacar a los hombres de los puestos directivos, sino que necesitan ambos enfoques trabajando en conjunto para alcanzar un equilibrio sano dentro de la organización y obtener mejores resultados.
Una investigación más reciente publicada en conjunto con el Peterson Institute for International Economics, encontró que -aunque no hay indicios de que las mujeres en puestos directivos tengan un desempeño más alto ni más bajo que sus colegas masculinos – un incremento de la participación femenina de cero a 30 por ciento se asocia con un aumento de hasta 15% en la rentabilidad.
Este estudio no encontró relación entre la implementación de las cuotas de género, obligatorias en países como Noruega o Dinamarca, y los balances finales. Lo que sí estableció es que la licencia obligatoria por maternidad no se relaciona con el incremento de las mujeres en puestos directivos, un fenómeno opuesto a las licencias de paternidad que estimulan la participación igualitaria de hombres y mujeres en el cuidado de los hijos, y que sí están íntimamente relacionadas con el incremento de la presencia femenina en puestos directivos.
Caso de éxito: Avon
En una entrevista publicada por Expok, Ingrid Espinosa, Coordinadora de Responsabilidad Social Corporativa Avon, quien nos contó parte de los esfuerzos de la marca para combatir la violencia de género, y cómo estos han evolucionado hasta formar parte del ADN corporativo.
El compromiso de la marca por abrazar de manera activa la lucha contra la violencia de género, se puso en marcha en 2004, con el lanzamiento de la Promesa Avon contra la Violencia de Género. Se trata de una iniciativa de prevención, educación y apoyo a todas aquellas mujeres que padecen esta situación.
El objetivo principal de este compromiso es hacer visible lo invisible; por ello se busca sensibilizar a la audiencia más joven con una voz preventiva, llena de equidad y respeto para construir relaciones.

Este compromiso se extiende a lo largo de todo el mundo como parte de la identidad de la que, desde su origen, ha sido la marca de las mujeres por excelencia. Una empresa profundamente comprometida con su empoderamiento en distintos niveles.
- Económico: A través de Avon, las mujeres pueden emprender su propio negocio y tener ingresos de forma independiente.
- Salud: Como parte de este compromiso, Avon ha abanderado también causas de salud, como la lucha contra el cáncer de mama, promoviendo el autocuidado; porque una mujer sana, es una mujer fuerte.
- Relaciones Sanas: A través de la iniciativa Alza la Voz contra la Violencia Doméstica y el Instituto de Justicia sobre la Violencia de Género, la marca busca promover las relaciones sanas y la convivencia positiva en las familias de los países en los que opera.
Los esfuerzos de Avon no solo han llevado a la marca a consolidarse como una empresa que trabaja a favor de las mujeres del mundo, también la convierten en todo un caso de éxito en materia de responsabilidad social.
¿Qué hacer entonces?
Si finalmente has quedado convencido de todos los beneficios que la equidad puede tener al interior de la empresa, es posible que estés preguntándote cuál es el siguiente paso, así que presta mucha atención.
1. Cadena de valor: Asegúrate de que tu empresa no esté vinculada con prácticas de explotación a través de sus proveedores, y que ellos cuenten con iniciativas para favorecer la equidad de género. Sumado a ello es importante que ofrezcas a tus colaboradoras las herramientas necesarias para denunciar la violencia. ¿Sabías que Avon cuenta con una línea especializada para ello?
2. Al interior: Deja de pensar que las cuotas de género arreglarán el problema; en lugar de ello, asegurate de pagar salarios justos a todos tus colaboradores sin importar su género. Revisa las licencias de paternidad y asegúrate de que estas promuevan la equidad y no te olvides de promover el liderazgo femenino.
3. Al exterior: Procura evitar el uso de estereotipos o lenguaje que pueda resultar violento u ofensivo para las mujeres. Si vas a abanderar la lucha contra la violencia o el empoderamiento de la mujer, asegúrate de hacerlo de manera integral e involucra a tus grupos de interés. Tal como Avon hace con su Caminada con Causa y sus productos orientados a ayudar a diferentes organizaciones de la sociedad civil.
